Es un comienzo un poco filosófico para un post, pero este fin de semana he estado en un curso muy interesante y estoy inspirado.
A donde quiero ir es que nadie va a poder solucionar nuestros problemas de forma satisfactoria sin nuestra implicación.
El CEE Fernando Arce es uno de éstos entornos en los que las familias es preciso que estén presentes y por eso empecé a escribir este blog: para facilitar información por escrito a las familias que puedan leer cuando tengan tiempo y ganas y dar la posibilidad de que respondan en este mismo blog mediante comentarios o dirigiéndose a mi personalmente en el centro.
El pasado jueves era nuestra intención (la del Jefe de Estudios y la mía) transmitir una idea un poco complicada como es el encaje de las actividades de hidroterapia e hipoterapia en la estructura escolar de forma personal y mediante una reunión presencial con un programa periódico ya existente en el centro: Escuela y Familia.
El dato objetivo es que en el centro hay 82 familias, de las cuales unas 40 tienen a un hijo o hija en un programa de estos y la participación en la reunión fue de cinco (a las que le agradezco especialmente su asistencia).
La interpretación subjetiva es: ¿En qué estoy fallando para convocar a las familias?.
Se me ocurren varias opciones: hablo demasiado (cada vez más, lo que debe estar relacionado con la edad), no realizo estas actividades colectivas con suficiente periodicidad y he cogido a las familias con el pie cambiado, es difícil hacer una reunión colectiva en nuestro centro porque si intentamos hablar de un alúmno genérico no hablamos del hijo en concreto de cada familia (debido a la gran diversidad de perfiles de alumnos que atendemos), la hora no es la adecuada, las expectativas de las familias respecto a una reunión de este tipo es de que no van a sacar nada en claro y va a ser aburrida...
